Pocos asuntos ponen más nerviosa a la gente en la puerta de embarque que el equipaje de mano. Que si demasiado grande, que si pesa de más, que si los líquidos no pasan... y, de golpe, aquel vuelo de 39 euros acaba costando 89 euros más. Aquí van las respuestas a lo que de verdad importa: ¿qué tamaño puede tener el equipaje de mano? ¿Qué puedes llevar contigo y qué no? ¿Y cómo hacer la maleta para que entre todo, bien y sin sorpresas?
Tamaño del equipaje de mano: las reglas de las principales aerolíneas
No hay una norma universal, y ahí está precisamente la trampa. Las medidas más habituales son estas: SWISS y Lufthansa 55×40×23 cm (8 kg), Eurowings 55×40×23 cm, Ryanair solo 40×20×25 cm gratis (la maleta de cabina grande se paga), easyJet 45×36×20 cm gratis, Wizz Air 40×30×20 cm. Importante: las ruedas y las asas también cuentan. Un trolley «universal» de 55×40×20 cm suele pasar en casi todas las aerolíneas clásicas; en las low cost, en cambio, muchas veces necesitas la tarifa priority.
La regla de los 100 ml: empaquetar bien los líquidos
Todos los líquidos, geles y cremas tienen que ir en envases de máximo 100 ml, juntos, dentro de una bolsa transparente resellable de 1 litro. Sí, también la pasta de dientes, el desodorante roll-on, la Nutella y la fondue de queso (sí, va en serio). Hay excepciones: comida para bebés y medicamentos con receta. Y ojo con esto, que se olvida mucho: cuenta el tamaño del envase, no lo que quede dentro. El tubo de 200 ml medio vacío termina en la basura.
¿Qué está prohibido en cabina?
Lo que está claramente prohibido: cuchillos de más de 6 cm, tijeras de hoja larga, herramientas, spray de pimienta. Lo que mucha gente pasa por alto: las powerbanks tienen que ir en cabina (¡nunca en la maleta facturada!), igual que los cigarrillos electrónicos. Mechero: exactamente uno, encima. Material deportivo: una raqueta de tenis normalmente pasa, los bastones de senderismo no. Y si hay dudas, decide el personal de seguridad. Esa discusión, por cierto, siempre la pierdes.
El truco del personal item
Casi todas las aerolíneas permiten además un «bolso pequeño» (bolsa de portátil, bolso de mano, aprox. 40×30×20 cm). Quien viaja a menudo lo aprovecha como segunda pieza. Lo pesado, como libros, portátil o cargadores, va en ese bolso pequeño bajo el asiento; la ropa, en el trolley. En la báscula, normalmente, solo cuenta el trolley.
La lista de equipaje con la que todo cabe
Enrolla la ropa en vez de doblarla (30% más de espacio), mete calcetines dentro de los zapatos, ponte la chaqueta más pesada en lugar de guardarla, deja el neceser más ligero (el hotel tiene champú) y limita el calzado a máximo dos pares de zapatos. Un truco digital, muy útil: guarda la tarjeta de embarque y las reservas offline. En la puerta, curiosamente, la batería siempre está más baja de lo que pensabas.
Buenas noticias: los nuevos escáneres CT
Cada vez más aeropuertos (Zúrich, Múnich, Ámsterdam y otros) cuentan con escáneres CT de última generación. Allí el portátil y los líquidos pueden quedarse dentro de la mochila y, en algunos casos, desaparece el límite de 100 ml. Pero atención: la regla depende del aeropuerto. Si vuelves desde una terminal antigua, vuelven también las reglas antiguas. Así que conviene seguir haciendo la maleta con la lógica de los 100 ml.
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Semih · Revista Reisedrop · 2026-07-26 · aprox. 6 min de lectura