Para mucha gente no hay duda: las mejores vacaciones son las que se viven con el perro al lado. Y para que esa ilusión no acabe en estrés, en realidad hacen falta solo tres cosas. El hotel adecuado, el trayecto adecuado y un poco de preparación. Ya está. Vamos allá.
El hotel adecuado: que no solo esté «permitido», sino que de verdad sea bienvenido
Que ponga «Se admiten perros» no quiere decir automáticamente que sea dog-friendly. Vale la pena mirar los detalles: ¿hay zonas verdes cerca? ¿El hotel está en una zona tranquila? Las habitaciones en planta baja o con terraza suelen hacer mucho más fácil la logística de los paseos. Muchos hoteles cobran 10–20 € por noche por el peludo; mejor preguntar antes qué está incluido.
El viaje: el coche le gana al avión
En coche, tu perro suele viajar de la forma más relajada. Lleva su propia manta, huele lo de siempre y podéis hacer pausas según necesidad (cada 2–3 horas). En avión, en cambio, solo los perros pequeños de hasta aprox. 8 kg pueden ir en cabina; los más grandes van en la bodega, puro estrés para la mayoría de los animales. ¿Si no queda otra y tiene que ser un destino de avión? Entonces conviene elegir vuelos directos y evitar los meses de calor.
Playa y baño: mejor comprobar antes las normas
Muchas playas mediterráneas están cerradas a los perros en temporada alta, aunque a menudo hay playas caninas señalizadas cerca. En temporada baja (de octubre a abril) las normas suelen ser casi en todas partes más relajadas. Otra buena razón para viajar fuera de las vacaciones.
La lista de equipaje para el perro
Pasaporte europeo para mascotas con vacuna antirrábica vigente, comida para los primeros días, manta conocida, correa más correa de repuesto, comedero plegable, bolsas para excrementos, protección contra garrapatas y el teléfono de un veterinario en el destino. Y en verano, además, una cosa básica: nunca salir sin agua y un sitio a la sombra.
Aclimatación en el lugar de vacaciones
Dale un poco de tiempo a tu perro el día de llegada. Una vuelta tranquila de exploración alrededor del hotel, comida a la hora habitual, sitio para dormir con su propia manta. Después de 24 horas, para la mayoría de los perros el cambio de lugar ya no supone un problema, y las vacaciones juntos pueden empezar de verdad.
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Carmen · Revista Reisedrop · 2026-07-17 · aprox. 5 min de lectura